Nacionalización en la era de Trujillo
La política racial y de clase de convertir una música folklórica dominicana en emblema nacional, leída a través de casos comparativos del Caribe y América Latina
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En el Caribe y América Latina, varias de las músicas folklóricas más bailadas comenzaron como música de los pobres y de los afrodescendientes antes de ser reformuladas como emblemas de la nación. Esta entrada reconstruye esa conversión mediante dos casos bien documentados, la cumbia colombiana y la bachata dominicana, cada una una música bailada con un sonido y un entorno social claramente definidos. La cumbia tomó forma como género folklórico costero y baile de pareja en el que una pareja rodea a los músicos sin tocarse, la mujer llevando una vela encendida y recogiendo su falda mientras el hombre la corteja, en una escena a menudo realzada por el sombrero vueltiao de ala ancha.[2] La bachata, en cambio, se consolidó en los años 70 como un idioma centrado en la guitarra, con letras románticas interpretadas con marcada intensidad emocional, arraigado en comunidades afrodominicanas de clase baja.[5] Ambas comenzaron en posiciones bajas de la jerarquía social y ambas fueron finalmente dignificadas, pero cuáles formas fueron elegidas para esa elevación, y cuándo, estuvo regido menos por el sonido que por la raza y la clase.
Esa lógica selectiva es más nítida en el caso dominicano. Los estudios sobre la música popular dominicana subrayan que el país repudió durante mucho tiempo su herencia africana, una disposición que decidió cuáles sonidos fueron aceptados como respetables y cuáles fueron descartados como inferiores.[1] El marco importa porque la dignificación de cualquier música como emblema nacional nunca fue un juicio puramente estético: se apoyó en cuestiones entrelazadas de clase y color, de modo que las mismas raíces afrodescendientes podían celebrarse en un idioma y negarse en otro.
La cumbia ofrece la medida comparativa. Desde los años 40 en adelante, la cumbia comercial se expandió desde la costa colombiana hacia gran parte de América Latina, generando variantes regionales en numerosos países, de México a Argentina.[3] En esa difusión se volvió menos un baile único y fijo que un término paraguas que abarca música, ritmo y varios subgéneros.[4] La trayectoria muestra cómo una forma folklórica costera, inicialmente ligada a una región y a un medio social, podía comercializarse e incorporarse a identidades nacionales y transnacionales más amplias: una línea de base frente a la cual sobresale el camino dominicano, más lento y más disputado.
Dentro de la República Dominicana, la política de la respetabilidad está documentada con mayor amplitud en la recepción de la bachata. Aunque sus cantantes y públicos eran predominantemente de ascendencia africana, la negación predominante de la negritud aseguró que el género fuera tratado como "música de pobres" antes que reconocido como una forma de música negra.[6] La etiqueta expone la jerarquía en funcionamiento: la negación racial y el desprecio de clase operaron juntos, clasificando las músicas dominicanas entre lo respetable y lo marginal mucho antes de que cualquiera de ellas alcanzara un escenario nacional.
Una música antes despreciada podía, sin embargo, convertirse en símbolo de la patria, y el arco de la bachata muestra cómo. Llevado al extranjero por inmigrantes dominicanos que se establecieron en la ciudad de Nueva York durante los años 80 y 90, el estilo se desprendió de sus asociaciones de clase baja y llegó a ser un emblema de la patria dominicana para un público diaspórico.[7] En la misma migración absorbió estéticas del hip-hop y el R&B, un reajuste sonoro que señaló las nuevas afinidades de la diáspora aun mientras llevaba el nombre de la patria.[8] Puesta junto a la expansión comercial anterior de la cumbia, que comenzó en los años 40, la elevación de la bachata llegó más tarde y por medio de la migración antes que por la promoción en el país, lo que subraya que la nacionalización podía avanzar por varias rutas distintas.[9] En conjunto, los dos casos iluminan una tendencia más amplia del Caribe y América Latina a convertir formas folklóricas antes marginales en emblemas de pertenencia colectiva, aun cuando la raza y la clase siguieron decidiendo cuáles formas eran elegidas, y cuándo.
Referencias
- 1.Cumbia (Colombia) - Wikipedia — en.wikipedia.org
- 2.Urban Bachata and Dominican Racial Identity in New York — Deborah Pacini Hernández, Cahiers d études africaines, 2014
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Bailar Editorial Team. (2026). Nacionalización en la era de Trujillo. Bailar Biblioteca. Recuperado el 4 de julio de 2026, de https://getbailar.com/biblioteca/encyclopedia/merengue/origins/trujillo-era-nationalization
Bailar Editorial Team. “Nacionalización en la era de Trujillo.” Bailar Biblioteca, 2026, getbailar.com/biblioteca/encyclopedia/merengue/origins/trujillo-era-nationalization. Consultado el 4 de julio de 2026.
Bailar Editorial Team. “Nacionalización en la era de Trujillo.” Bailar Biblioteca. Consultado el 4 de julio de 2026. https://getbailar.com/biblioteca/encyclopedia/merengue/origins/trujillo-era-nationalization.
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Editor en jefe: Paul Thomas Plawin
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