«El Manisero» (The Peanut Vendor): el disco que desató la fiebre del rhumba
Cómo el pregón de un vendedor de maní habanero se convirtió en el primer disco cubano en vender un millón de copias en Estados Unidos
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En 1930, una canción construida sobre el pregón callejero de un vendedor de maní habanero se convirtió en una sensación mundial y cambió el rumbo de la relación entre la música latina y Estados Unidos. «El Manisero», conocida en inglés como «The Peanut Vendor», fue la primera grabación cubana en vender un millón de copias en Estados Unidos, y la chispa que encendió una fiebre del «rhumba» que barrió Norteamérica y Europa durante más de una década.[1]
Un son construido sobre un pregón
La música y la letra de «El Manisero» fueron escritas por el compositor cubano Moisés Simons (1889–1945), hijo de un músico de origen español, quien compuso el número para una orquesta de baile en la década de 1920.[1] La canción pertenece a un querido subtipo cubano, el son-pregón — un son construido en torno a un pregón, el grito musical de un vendedor callejero. Su letra imita el llamado de un vendedor de maní habanero que ofrece su mercancía («¡Maní!»), convirtiendo un sonido cotidiano de la ciudad en una melodía.[2] Es un pariente cercano del son-pregón «Échale Salsita» de Ignacio Piñeiro, y juntas ambas canciones muestran con qué riqueza el son se nutría de la textura de la vida callejera cubana.
Rita Montaner y Don Azpiazú
La canción llegó por primera vez a los discos a través de una de las principales intérpretes de Cuba: fue grabada para Columbia en 1927 o 1928 por Rita Montaner, una célebre cantante y actriz de la época.[1] Pero la versión que conquistó el mundo llegó unos años después, a más de dos mil kilómetros al norte. En 1930, el director de orquesta Don Azpiazú y su Havana Casino Orchestra grabaron «El Manisero» en Nueva York para RCA Victor, con un arreglo completo de orquesta de baile y el cantante Antonio Machín ejecutando el pregón del vendedor.[1]
Esa grabación fue un fenómeno. Se le reconoce como el primer disco de 78 rpm de música cubana en vender un millón de copias en Estados Unidos, y también vendió más de un millón de copias de partituras, generándole a su compositor una suma entonces enorme en regalías.[1] Para la mayoría de los norteamericanos, «The Peanut Vendor» fue la primera canción cubana que escucharon de manera consciente.
La fiebre del «rhumba»
El éxito de «El Manisero» no se limitó a un solo éxito discográfico. Desató una fiebre del «rhumba» en Estados Unidos y Europa que perduró a lo largo de la década de 1930 y se prolongó hasta los años 40 — una moda por la música de baile de sabor cubano en los salones de baile, la radio y las películas de Hollywood.[1]
La etiqueta en sí cuenta una historia de traducción y simplificación. Lo que el público estadounidense llegó a llamar «rhumba» no era en absoluto la rumba afrocubana de tambores y voces, sino una versión comercial y accesible para los salones de baile del son y músicas de baile afines, reempaquetada para audiencias no cubanas.[2] «El Manisero» fue la plantilla: una forma cubana auténtica, pulida y orquestada para el mercado internacional. La fiebre creó en el extranjero un apetito duradero por el ritmo cubano que los movimientos posteriores —el mambo de los años 50 y, eventualmente, la salsa— heredarían y ampliarían.
Un estándar imperecedero
«El Manisero» jamás se desvaneció en una curiosidad de época. Ha sido grabada más de doscientas veces por artistas de distintos géneros e idiomas, convirtiéndose en una de las canciones más versionadas surgidas de América Latina.[1] Su relevancia cultural ha sido formalmente reconocida: la canción fue incorporada al Salón de la Fama del Latin Grammy en 2001 y añadida al Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en 2005, en reconocimiento de su importancia histórica para el sonido grabado.[1]
Por qué importa
«El Manisero» importa como punto de primer contacto. Antes de ella, la música cubana era en gran medida desconocida para el público masivo norteamericano; después de ella, el ritmo cubano se convirtió en una presencia permanente en el imaginario popular musical global. Que este cruce de dimensiones históricas mundiales comenzara con el pregón cantado de un vendedor de maní —un fragmento del paisaje sonoro callejero cotidiano de La Habana— es un emblema perfecto del genio del son para convertir la vida ordinaria en música irresistible. Cada oleada posterior de música de baile cubana y de derivación cubana que irrumpió en el extranjero caminaba, en parte, por la puerta que «The Peanut Vendor» abrió en 1930.
Referencias
- 1.The Peanut Vendor — Wikipedia, 2026
- 2.Cuba and Its Music: From the First Drums to the Mambo — Ned Sublette, Chicago Review Press, 2004
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Bailar Editorial Team. (2026). «El Manisero» (The Peanut Vendor): el disco que desató la fiebre del rhumba. Bailar Biblioteca. Recuperado el 4 de julio de 2026, de https://getbailar.com/biblioteca/encyclopedia/son-cubano/recordings/el-manisero
Bailar Editorial Team. “«El Manisero» (The Peanut Vendor): el disco que desató la fiebre del rhumba.” Bailar Biblioteca, 2026, getbailar.com/biblioteca/encyclopedia/son-cubano/recordings/el-manisero. Consultado el 4 de julio de 2026.
Bailar Editorial Team. “«El Manisero» (The Peanut Vendor): el disco que desató la fiebre del rhumba.” Bailar Biblioteca. Consultado el 4 de julio de 2026. https://getbailar.com/biblioteca/encyclopedia/son-cubano/recordings/el-manisero.
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Editor en jefe: Paul Thomas Plawin
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