Género y debates sobre el perreo dentro del reggaetón

Cómo el característico grind del reggaetón se convirtió en un campo de batalla sobre el machismo, la agencia sexual y la alfabetización mediática

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El perreo es la danza de contacto cercano y de frotamiento del reggaetón—un estilo guiado por la pelvis que se baila cadera a cadera y se sitúa sobre el insistente ritmo dembow del género, cuyos movimientos evocan abiertamente un encuentro sexual. El reggaetón mismo tomó forma mediante la circulación en televisión de bajo presupuesto a principios de los años 90 y irrumpió en los medios latinos mainstream solo después de su éxito comercial de 2005, una trayectoria que llevó el perreo de fiestas subterráneas a las pistas de baile de toda América Latina y su diáspora[1]. Debido a que ese frotamiento es tan explícitamente sexual, el perreo se ha convertido en el punto álgido de un debate sostenido sobre género—sobre cómo las letras del género, y los cuerpos que se mueven a ellas, reproducen guiones machistas aun cuando una generación más joven reclama la pista[2].

Machismo en la pista de baile

El reggaetón comercial temprano frecuentemente puso en primer plano una postura hipermasculina, su pulso repetitivo de dembow sustentando letras que valoraban la dominación y presentaban a las mujeres como objetos de conquista[2]. Un análisis temático asistido por MAXQDA de las 65 canciones de reggaetón más comercialmente exitosas de 2020 encontró que las pistas más fuertemente promocionadas del género aún reproducen estos estereotipos masculinos tradicionales, lo que sugiere que el éxito comercial sigue premiando arquetipos machistas[2]. Análisis de contenido más amplios de videos musicales populares llegan a una conclusión afín: al comparar los clips más reproducidos de 2009 y 2019, los investigadores hallaron un binarismo de género rígido que perdura a lo largo de la década, cambiando solo de encuadres románticos de las mujeres hacia representaciones más abiertamente sexualizadas. Los grupos focales con adolescentes españoles complican aún más la imagen—la exposición a dicho material puede normalizar la agresión de género, sin embargo los oyentes también expresan ambivalencia, rechazando a veces los versos más abiertamente misóginos[3].

Mujeres que remodelaron el género

Las mujeres que han irrumpido en el mainstream dominado por hombres del reggaetón ofrecen un contrapeso a esa imaginería. Shakira, la cantautora colombiana cuyo cruce a principios de los 2000 hizo tanto como cualquier artista para llevar la música en español a una audiencia global, es reiteradamente acreditada con abrir mercados internacionales para los actos latinos que le siguieron—entre ellos Karol G y Bad Bunny—y con ello moldear cómo el mundo más amplio recibió posteriormente el reggaetón[4]. Anitta, de Brasil, la autodenominada "Queen of Brazilian Pop", fusiona reggaetón con funk brasileño y música electrónica y cruzó de manera decisiva a los estilos latinos y de reggaetón en español después de su sencillo de 2017 "Paradinha", usando su plataforma para abogar por los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT[5]. Ambas demuestran cómo la hibridez del género puede orientarse a renegociar las expectativas de género del perreo—aunque los analistas advierten que el alcance mainstream puede enmascarar el machismo lírico que aún saturan el corpus más amplio del reggaetón[2].

Lo que escuchan los adolescentes

Para los adolescentes, que a menudo tratan el reggaetón como una banda sonora primaria, el género se negocia tanto por lo que escuchan como por cómo se mueven. Un estudio cualitativo basado en dos grupos focales de estudiantes de secundaria en Huelva, España, concluyó que las letras del reggaetón tienden a normalizar conductas discriminatorias hacia las mujeres y a reforzar el pensamiento machista entre los jóvenes oyentes masculinos, aun cuando esos mismos participantes relacionaron el perreo con la pertenencia al grupo de pares y la autoexpresión[3]. La danza, por tanto, funciona como un conducto cultural que puede simultáneamente construir y contestar las normas de género, su sensualidad sirviendo a la vez para ensayar y para desestabilizar los guiones patriarcales.

Una respuesta en el aula

Las escuelas han comenzado a tratar el contenido de género del reggaetón como una materia para el aula. El estudio MAXQDA de los mayores éxitos de 2020, que hace eco de la investigación de grupos focales de Huelva, insta a los educadores a adoptar un enfoque crítico y de elevación de la conciencia para la alfabetización mediática—leyendo las letras de cerca en lugar de prohibirlas—para que los estudiantes puedan reconocer y resistir la normalización del machismo[2]. Los defensores argumentan que tal compromiso crítico interrumpe la aceptación casual de la violencia de género; los escépticos contrarrestan que la solución reside en el diálogo más que en la censura de la expresión artística.

¿Empoderamiento o reproducción?

Los estudiosos siguen divididos sobre si el perreo se interpreta mejor como empoderamiento o como un vehículo de inequidad. En Argentina, en particular, artistas y bailarinas han reformulado el perreo—y la técnica pélvica globalizada del twerk—como una reapropiación del placer y la soberanía sexual, una reivindicación postromántica y desheteronormativa del cuerpo, y del "el culo" en especial, como terreno tanto estético como político[1]. En contra de esa lectura, otros sostienen que las posturas sumisas de la coreografía y la glorificación en la música de la dominación masculina consolidan jerarquías patriarcales dentro de un género que aún se centra en lo masculino[4]. El mismo movimiento, en resumen, puede analizarse como resistencia o como reproducción según la perspectiva—una ambivalencia característica de los estudios culturales de la danza popular.

Un futuro incierto

El curso de estos debates dependerá de la interacción entre la presión comercial, la reinvención artística y el activismo feminista. A medida que la transmisión en streaming amplía el alcance del reggaetón, figuras como Anitta—que combina el éxito en las listas con una defensa abierta de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT—modelan cómo el género puede llevar narrativas alternativas que empujen contra el machismo arraigado[5]. Sin embargo, la persistencia de voces tradicionalistas dentro de la industria sugiere que cualquier avance hacia la equidad de género será incremental y contestado, manteniendo al perreo como un sujeto productivo para la investigación en musicología, estudios de género y cultura juvenil.

Referencias

  1. 1.Review Essay: Run Lola Run and Berlin CallingSean Nye, Dancecult, 2010
  2. 2.(In)Equality and the Influence of Reggaeton Music as a Socialisation Factor: A Critical AnalysisEnrique Javier Díez Gutiérrez, Gender Studies, 2022
  3. 3.The consumption and reggaeton´s language under debate among adolescentsIsabel González Gómez, Linguo Didáctica, 2022
  4. 4.Cultural impact of ShakiraWikipedia contributors, Wikipedia
  5. 5.Anitta (singer)Wikipedia contributors, Wikipedia

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Bailar Editorial Team. (2026). Género y debates sobre el perreo dentro del reggaetón. Bailar Biblioteca. Recuperado el 4 de julio de 2026, de https://getbailar.com/biblioteca/encyclopedia/reggaeton/cultural-context/gender-and-perreo-debates

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Editor en jefe: Paul Thomas Plawin

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